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La revolución metodológica: la comunidad.

Publicado por OROJAS el 29 JUNIO, 2018




¿Qué es esa fuerza que frena? ¿Por qué el cambio parece lo más inverosímil? A los europeos les costó trabajo comprender que la tierra era redonda, aún más, que la tierra giraba alrededor de un Sol en movimiento simultáneo con respecto a la galaxia; para el mundo prehispánico amerindio esta conciencia del movimiento no sólo es reconocida sino que se encuentra al centro de su entender la vida. Es decir, además de los movimientos cósmicos entendidos en su clave astronómica, la fuerza humana también es cósmica, cargada de conciencia en un perpetuo movimiento histórico, la clave de la permanencia de la barbarie de la civilización capitalista se basa en su capacidad por desorientar la subjetividad del trabajador y presentar el continuo movimiento como su opuesto: el eterno estancamiento, como moradores, penitentes por haber incurrido en el pecado original.

No es un detalle menor que el programa cultural del capitalismo siempre se encause a presentar todas las demás culturas como atrasadas, y por ello, susceptibles de disolución. El capital, en su afán por seguir expandiéndose, deshace cualquier lazo comunitario que exista entre la comunidad. Pero, este dominio, toda vez que es abstracto, no puede suplir totalmente la esencia que busca borrar: la colectividad y la cooperación, no sólo entre los vivos que comparten un mismo tiempo de vida, sino entre estos y los muertos, la memoria y la débil fuerza mesiánica que las generaciones anteriores han depositado entre nosotros (Walter Benjamin).


El movimiento es histórico cuando conecta estas dos conexione entre vivos y muertos, el trabajo vivo permite, no sólo conservar el valor (tema poco tratado) sino también incrementar este valor por gracia de la existencia de trabajo muerto en los medios de producción. La conservación se instala dentro de un esquema de continuidad, mientras que el incremento –o el plusvalor- edifica una condición más allá de esta continuidad.

Marx esboza la distinción entre Trabajo General (TG) y Trabajo Colectivo (TC). Este último se refiere al obrero colectivo existente en determinado momento histórico, se refiere a la cooperación en la división social del trabajo, mientras que el TG se refiere a la interacción del obrero colectivo con el obrero histórico. Toda generación va produciendo la base para la que vendrá. Así, la categoría de trabajo da cuenta del principio constructivo del tiempo y espacio históricos, el trabajo es el origen del movimiento material.


José Porfirio Miranda, en su un libro intitulado Comunismo en la biblia: sociología y política,  explica que la conexión con el otro, la alteridad, el respaldo al prójimo es la única realización posible, la única vía de acceso para conocer a Dios, de otra manera, la sola introspección psíquica nos deja en un solipsismo intrascendente, la trascendencia se alcanza con el principio material de dirigirse a los otros como máxima necesidad, el trabajo no sólo tiene fines autoreproductivos, sino que tiene vocación colectiva de respaldar al prójimo, esta es la misma fuente de la máxima del movimiento comunista bíblico: “de cada uno según sus capacidades, a cada uno según sus necesidades”, principio –apunta el autor– que no pertenece originalmente al marxismo sino al Nuevo Testamento. Con ello, nos advierte que el cristianismo es esencialmente lo mismo que comunismo, pero que la adecuación de la Iglesia a los principios de acumulación capitalista, acomodaticia al principio moderno se prostituyó totalmente al proscribir la comunidad de sus principios básicos y generar toda una interpretación que expulsa la idea comunista a un lugar no-terrenal, un paraíso ajeno a este mundo, por el contrario, el autor insiste que ese paraíso no existe, por lo que la realización del comunismo se refiere al tiempo y espacio terrestres.


“tuve hambre y me diste de comer, tuve sed y me disteis de beber, era forastero y me acogisteis, estaba desnudo y me vestisteis, enfermo y me visitasteis, encarcelado y vinisteis a verme”


Este es el principio máximo de Jesucristo, sólo con esta comunidad es que se puede trascender. Era obvio que bajo el capitalismo este principio, aún siendo fundamental, tendrá que salir del escenario para albergar el constante egoísmo de mercado que necesita el capital para reproducirse. La indiferencia al trabajo, por ejemplo, se encuentra totalmente invertida de su sentido de comunidad. Marx muestra enEl Capital que el proceso de expropiación de la propiedad privada personal y comunal conlleva a la monopolización en la propiedad privada capitalista, pero que aquí no se detiene el proceso sino que continúa hacia el restablecimiento de la propiedad personal pero sobre la propiedad social, es decir, en común. Técnicamente lo que encontramos es que mientras que La Biblia describe el principio de trascendencia comunitaria, El Capital describe la posibilidad material para la existencia de esa comunidad mediante el análisis del movimiento histórico.


Que en el estudio de la trayectoria histórica del capitalismo converjan estas dos fuerzas aparentemente opuestas no se contrapone; el combate del comunismo por parte de la Iglesia, es en realidad, el combate de la Iglesia con el principio máximo de Jesucristo, o sea, una prostitución total a las necesidades egoístas del modelo económico; Marx ha sido uno de los símbolos más atacados, pero el marxismo es  sólo un episodio en la lucha por la restitución de este fundamento social comunitario. No por casualidad Walter Benjamin ve con claridad meridiana la importancia de albergar a la teología en el corazón del materialismo histórico. Juntos son indestructibles. La débil fuerza mesiánica es en realidad una fuertísima e intensa coexistencia (TG) con el trabajo general, con la interacción entre generaciones (la misma visión que el Toltecáyotl entre la cultura mexica, palabra que se refiere a civilización desde Occidente, la idea es que cada generación  adquiere una cultura, la trabaja y mejora para entregarla a la generación siguiente). No hay contradicción puesto que todo apunta al mismo sentido: hacer comunidad.

El capitalismo desaparecerá casi de forma inmediata cuando sea claro para todos los habitantes del mercado mundial que todas las fuerzas se encaminan a la búsqueda de esta solidaridad y cooperación. La modernidad y lo secular acabará súbitamente; quedará restablecida la creencia en el movimiento perpetuo y que ni los muertos se salvan de sus efectos, pero que además el pasado es una fuente de riqueza para todos. Si la pretensión de ser amo y señor de una porción del planeta – tal como se analiza en lateoría de la rentamarxista-, la pretensión de dominar a los antepasados mediante la captura del trabajo muerto en forma de capital constante es totalmente contraria a las necesidades colectivas; la lucha incesante entre capital constante y capital variable sirve para el florecimiento de la reconciliación con nuestros antepasados, para aprender de ellos cómo construir y cómo heredar a los que están por venir. Este criterio es encontrado en Marx en una carta a Annenkov en el temprano 1846 (Sorry, Althusser):


Por consiguiente, las fuerzas productivas son el resultado de la energía humana práctica; pero esta energía está a su vez condicionada por las circunstancias en que se hallan los hombres, por las fuerzas productivas ya conquistadas, por la forma social preexistente, que ellos no crean, que es el producto de la generación anterior. Debido a este simple hecho de que cada nueva generación se encuentra en posesión de las fuerzas productivas conquistadas por la generación anterior, que le sirven de materia prima para una nueva producción, surge una conexión en la historia humana, toma forma una historia de la humanidad cuanto más se han extendido las fuerzas productivas del hombre y en consecuencia sus relaciones sociales. Por lo tanto, se sigue necesariamente que la historia de los hombres nunca es otra cosa que la historia de su desarrollo individual, sean o no conscientes de ello. Sus relaciones materiales son la base de todas sus relaciones. Estas relaciones materiales son sólo las formas necesarias en que se realiza su actividad material individual.


En el Materialismo histórico existe esta idea de tránsito perpetuo y de conexión histórica, la discusión entre la lucha entre el trabajo vivo y el trabajo muerto es un análisis sobre las leyes que median esta conexión, el marxismo aparece como una crítica hacia el capitalismo donde se desvanecen todas las pretensiones de perennidad abstracta, es una crítica a una discontinuidad dentro de la continuidad histórica de sucesión entre generaciones; la tarea de encontrar cuáles son esos elementos y cómo mantienen siempre un doble reflejo, de un lado desde el trabajo muerto y del otro con respecto al vivo, la ley del valor por ello no es otra cosa mas que la ley de desarrollo histórico entre elementos intergeneracionales.

La ley del valor alcanza su universalidad, no en el sentido de ser la única y mejor (como suele imaginar los marxistas del siglo XX) sino en el de mostrar lo que en la particularidad de la ideología capitalista hay de universal ¿cuál es el sentido del modo productivo capitalista? o dicho de otra manera, la crítica de Marx a la economía política muestra lo que hay de universal en la discontinuidad capitalista y que la habilita a operar, en medio de sus determinaciones particulares, la continuidad histórica a la que se encuentra sometida: la evolución del trabajo en común. La ley del valor, por tanto, es una ley universal por que da cuenta en lo concreto, del tipo de relación entre dos temporalidades que se contraponen pero que dan como resultado una nueva condición.


En suma, la crítica materialistahistórica produce un tipo de lógica, la lógica dialéctica, como su resultado particular, como el valor de uso que entregan a estas fuerzas productivas futuras, la lógica dialéctica produce la posibilidad de ordenar los elementos generados por la modernidad y demostrar que, a pesar de su apariencia siempre invertida en el mercado (el vestido de gala de la esfera productiva), se pueden comprender no sólo en su discontinuidad particular sino con respecto a la continuidad histórica de la evolución de la vida,  es decir, desde la perspectiva de la evolución histórica del capitalismo; así como la lógica matemática de Galileo permite comprender el movimiento cósmico, la lógica dialéctica desarrollada por Hegel, explica el movimiento cósmico histórico. Esta explicación tiene la fuerza de clarificar el sentido de nuestros actos, resolver las confusiones para el desarrollo personal, este es el contenido de la restitución de la propiedad personal, se trata de generar las condiciones para que las personas puedan desarrollarse de forma integral, sin límite, gracias a la comunidad existente, toda conquista humana se comparte de forma comunal.


Este es el secreto de la encrucijada actual, todo indica que estamos justo en el momento de tránsito entre el modo de producción capitalista y su sucesor, sólo que para poder materializar este cambio, se tiene que tomar conciencia de su estructura para poder dominarlo y con ello ejecutar el cambio. Marx se toma muy en serio este principio, el problema metodológico recayó en cómo hacerlo ver con claridad para los vivos, la tarea parece titánica, pero Marx lo logra gracias a la estructuración de acuerdo a las leyes de la lógica dialéctica.  La revolución decisiva ya no puede ser la de las armas como en el siglo XIX, ahora la revolución será metodológica. La vieja arma de la crítica es llamada a la batalla, pero esta vez en nombre de la comunidad.


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