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Carta a los neochairos

Publicado por OROJAS el 30 JULIO, 2018




Estimados amigos, sé muy bien que desde el título ya vienen cargados con enfado, pero sé también que más de uno tendrá la voluntad de leer esta carta al final, siempre con el espíritu del diálogo franco y de un intento genuino de comunicación.

El sistema de poder en México tiene una historia muy rica en transformaciones, desde 1521 que nuestra cultura se fusiona con la española hemos atravesado una historia de intereses extranjeros en nuestro territorio. La posición geográfica y estratégica de México al sur de los Estados Unidos así como sus abundantes recursos siempre han sido objetivos del capital trasnacional. La lucha contra estas fuerzas económicas explican nuestra desgraciada historia.

La idea de las transformaciones históricas es, por tanto, un asunto complejo, lo es porque un pueblo toma la decisión de cambiar de rumbo, es decir, de modificar sus estructuras, de conmocionar el orden establecido, no por rijosos, sino porque los efectos del presente régimen son tan nocivos para la sociedad; cuando esto comienza a generalizarse se tiende una red internacional de corrupción (recuérdese Odebrecht) que como los viejos piratas, las élites neoliberales obtienen el permiso del Rey Capital. Pero el problema es que en este sistema económico, su poder emana directamente de la capacidad de comando sobre el trabajo (ésta idea, aunque pareciera de Marx, es del mismísimo Adam Smith). Por lo que una burocracia afin a los intereses del capital realizará las modificaciones constitucionales necesarias para permitir aumentar su rango de influencia. Ésta es la razón básica de por qué el mexicano promedio ha ido perdiendo su poder adquisitivo, pero también sus derechos. Esto genera una condición generalizada de desigualdad que a todas luces puede ser constatada (ver informe de OXFAM sobre desigualdad) por lo que se generan tensiones claras de diferencias en la forma en la que se organiza el trabajo nacional de cara a esta fuerza del capital.

Estas diferencias se dirimieron a través de un proceso electoral, el cambio fue el mandato, además el hecho de haber recibido más de 30 millones de votos y de ser la elección con mayor margen entre el 1ero y 2do lugar tienen su significado. No se trata de si quieren celebrar con nosotros el triunfo, sino que estos resultados no ocurren por voluntad de los actores, sino que son condiciones generales y complejas que van impulsando fenómenos, puedes imaginar toda la comprensión geológica necesaria para explicar porque súbitamente un tsunami arrastra con todo a su alcance.


Por tanto, mi invitación con esta carta es que te des cuenta que los fenómenos que se están viviendo, queramos o no, nos incumben a todos, pues depende de la fuerza con la que se restablezcan los lazos del tejido social, que podremos reclamar en el concierto internacional, el respeto por los derechos del trabajo y la organización social en nuestro país. Para hacerlo es necesario persuadir que los momentos de transformación no surgen de la cabeza de un hombre, en este caso el virtual Presidente Andrés Manuel López Obrador, sino que son resultado de condiciones históricas. Por lo que discutir sobre estos sucesos necesita tomar en cuenta estos mecanismo para poder distinguir la realidad de nuestra ideología.

He presenciado, como todos ustedes, combates en las redes sociales, diálogos sordos, una imposibilidad de comunicación dado que los prejuicios dominan antes que los juicios. México necesita de una reforma en su sistema de pensamiento porque para construir efectivamente una transformación se tienen que conmocionar profundamente las bases de cómo entendemos la realidad. Por tanto, invito a los compañeros que no se sienten contentos con el triunfo del Movimiento de Regeneración Nacional, a que reflexionemos juntos como sociedad y tratemos de comprender nuestros diferentes puntos de vista, pues al final de cuentas, cada punto de vista es un aspecto, una porción de la complejidad que nos toca vivir, por tanto, el diálogo nos hará comprender a mayor detalle el momento que vivimos y podamos con éxito edificar una política pública que anteponga los intereses colectivos por sobre los de una minoría.

La democracia es de inspiración griega y romana, sabían que una sola cabeza tiene el riesgo de volverse autoritario, la batuta llevada por un sólo mandatario se concedía en épocas de guerra, en la normalidad el contrapeso es una función segura y deseable. Es decir, el riesgo de la democracia es la constitución de una oligarquía pues en ese momento deja de ser democrática. La oligarquía es la antítesis de la democracia, por lo que a este proceso político de democratización, sólo es tal si este restituye el bienestar de toda la población, no de una sola fracción.

Si realmente queremos superar el periodo neoliberal, es absolutamente necesario que se discuta la ideología que lo sostiene y justifica, de ahí que sea tan sintomático, frente al cambio histórico que vivimos, que hayan resurgido comunicadores pro capitalistas bajo el sello del liberalismo (ver Gloria Álvarez o Javier Milei), para defender al individuo como tal y el derecho a la propiedad privada. Éste es el punto más delicado de nuestras diferencias. Pero me permito decirte que no es un problema irresoluble, sino muy sencillo de comprender. Con esta discusión no nos referimos a quitarle sus pertenencias a la gente, esta es la propiedad privada personal que ha sido respetada a lo largo de la historia. Recuérdese que durante la campaña se acusó de que el Estado expropiaría a los ricos, de que quieren empobrecer a todo mundo, pero esto surge de un error teórico, la propiedad privada personal no es lo mismo que la propiedad privada capitalista, ésta última es diferente porque lo que garantiza es la capacidad de una clase de humanos para apropiarse de forma privada del trabajo colectivo. Es propiedad sobre los frutos del trabajo, no sobre lo que compramos con sus resultados.


En suma, nuestro país tiene ahora la titánica labor de organizarse en una forma que permita obtener dignidad e independencia económica con respecto al Mercado mundial, pero para esa labor habrá que entablar diálogos francos para analizar las evidentes contradicciones de todo proceso histórico, pero sin perder de vista que es eso: un proceso histórico. Los chairos es un concepto que surgió como queja y hartazgo de los que han protestado frente a los abusos de este poder ¿pero acaso se lo inventaron o efectivamente existe un proceso histórico que provoque el fenómeno? La crítica a los chairos se constituyó como la crítica ad hominem más grande de nuestra historia, como saben, esta falacia lógica implica que el interlocutor no tiene la capacidad para sostener una tesis cualquiera, por lo que el diálogo bajo esta falacia es, simplemente, imposible.

Será necesario que pensemos en construir una comunidad de comunicación para poder avanzar en la lista de pendientes que nuestro país tiene hacia adelante. Por tanto, no se trata de detectar si existe o no una transformación, esta ya existe desde hace tiempo y apenas se está cristalizando en un gobierno. Dejo aquí la invitación a ser genuinamente críticos, porque como bien sabían los griegos y romanos, la estructura de poder en una sola persona tiene riesgos, pero al riesgo del autoritarismo se le suma el riesgo de seguir cediendo el espacio al capital trasnacional. México se merece un destino mejor y puede hacerlo, no es la primera vez que una cultura renace en nuestras tierras.

Un abrazo a todos.


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